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Después del bajón y de la peor semana santa de toda mi vida por culpa de mi proyecto final de carrera. Toca volver a la carga, no he podido ir al cine, así que, paso a comentar una serie que, personalmente me ha llegado al corazón. snif snif…
Que se quiten de enmedio The OCs, One Tree Hills y las típicas series de adolescentes porque este año hemos podido disfrutar durante 22 capítulos, a cada cual más emotivo, de una serie de adolescentes de calidad. Friday Night Lights es el nombre de esta serie que me ha hecho brotar la lagrimita en casi cada episodio.
Friday Night Lights está basada en una película homónima y se sitúa, igual que el largometraje, en un pueblo de Tejas llamado Dillon. La trama se centra en los jugadores del equipo de fútbol americano de la localidad: los Dillon Panthers. El pueblo entero se vuelca en el equipo animandolo y desviviéndose por él en el partido de cada semana. El objetivo de los Panthers es ganar el campeonato estatal y lo darán todo por conseguirlo.
Esta serie se ha caracterizado por su banda sonora (de Explosions in the Sky igual que en la película) que nos ha acompañado en todos los momentos clave y, en este último episodio no podía faltar. Si no conoceis a este gran grupo no dudeis en escuchar algo de su relajante y emotiva música (recomiendo Catastrophe and The Cure de su último disco).
¿Y que hace que esta serie juvenil se desmarque de las otras? Primero su realización. Buscando una estética de la precariedad (dada por la ambientazión en sí misma. Dillon es un pueblo más bien de gente pobre). Grabada toda en cámara en mano, con una tratamiento de la imagen casi dogma y desaturando los colores. Pero lo que realmente la hace especial es la autenticidad de sus personajes y sus tramas. Lo que les llega a pasar a estos protagonistas es tan dramático que des del primer episodio te deja clavado en el sofá.
Ahora recordándo algun capítulo, sin pensarlo demasiado, me viene a la mente, evidentemente, los dos primeros capítulos dónde Jason Street, el quarterback estrella del equipo queda paralítico (que emoción). Y uno de los que más me ha gustado fue el número 20, titulado Mud Bowl, en el cual por culpa de una explosión cerca del estadio de los Panthers deben jugar un partido en un campo, dónde normalmente pasturan vacas, se pone a llover a cántaros y nos regalan unas hermosas imágenes de dos equipos luchando en el barro montadas paralelamente a una escena de intento de violación de una de las protagonistas.
Y el final de temporada de Friday Night Lights no podía ser mejor. Casi salto de la silla cuando se juegan la final del campeonato en el espectacular estadio de Dallas (y eso que, a mi, el football americano ni me va ni me viene). Pero después de todo lo que han pasado Jason Street, Matt Saracen, Tim Riggins, Lyla Garrity, Tyra, coach Taylor y el resto de la troupe no he podido evitar emocionarme. Buen final de temporada.
Y si aún no estais convencidos de ver esta magnífica temporada mirad las puntuaciones de los capítulos de TV.com: la serie tiene una media de 9.2. Y es que si la NBC aún no se ha decidido si renovar o cancelar Friday Night Lights es porque la crítica la ha dejado muy bien y, aunque la audiencia es más bien discreta, no seria la primera serie que empieza a triumfar a partir de la segunda temporada.
Si quereis leer más del último capítulo Dyna lo comenta en su blog.



