La hija pródiga del gran Coppola vuelve a plantarse ante el público con una propuesta muy personal e identificatoria. De nuevo, una historia de una mujer incomprendida, que intenta escapar de la realidad que la envuelve. Así es Sofia, una chica indie y muy cool que sabe crear una puesta en escena única para cada uno de sus films. Maria Antonieta es lo que es. Un retrato primero de la corte versallesca con todos sus protocolos y después de la figura de la reina de francia, no vista como soberana, sino como adolescente y mujer.
Lo que podría haber sido una película más sobre esta reina, sobre la corte de Francia o incluso sobre la Revolución francesa, o al menos de sus inicios, consigue desmarcarse de muchas de sus predecesoras por su concepción totalmente postmoderna y una imagen en ocasiones decadente y absurda de una de las cortes mas famosas y conocidas de Europa.
Para Sofia Coppola el mensaje no condiciona el código. Coppola destila la historia que cuenta a conceptos y éstos pueden ser contados de igual forma en el Tokio del siglo XXI como en la Francia del XVIII. De este modo no sorprende que en medio de la película nos encontremos con unas Converse All-Star rosas mientras oímos una versión de I want Candy del grupo inglés de los 80 Bow Wow Wow o que veamos una megafiesta al mas puro estilo baile de graduación, con un puñado de adolescentes medio borrachos y con las hormonas al máximo bailando extasiados mientras se esconden bajo barrocas máscaras con un estilo neobarroco con puntos ochenteros. Según declaraciones de la propia directora, ella solo queria mostrar a unos adolescentes en Versalles. Y este es una buena forma de definir la segunda mitad del film.
Coppola se basó en el libro de Antonia Fraser Marie Antoinette: The Journey, menos demonizante y más comprensible con la monarca que otras biografías. Este es uno de los puntos fuertes y débiles del film a su vez, y uno de los que más críticas ha despertado. Maria Antonieta se centra en la joven, crea una burbuja alrededor, tal y como fue su vida, y queda aislada del pueblo francés y de la revolución que se estaba llevando a cabo. Aunque sí, al final sí sale el pueblo francés, no podía ser menos, pero no, no se ve la decapitación, más bien parece un exilio. Para mí es una decisión más que acertada, de esta forma Coppola mantiene la simpatía que ha despertado en el espectador por la protagonista.
Otro de los puntos fuertes de la cinta es, evidentemente, su puesta en escena. Un regalo para los ojos. Esta realizadora ha pasado de la nitidez, la senzillez i el pseudominimalismo de Lost in Translation a un sobrecargado Barroco de rosas, azules, pasteles, castillos y mansiones, grandes jardines o pelucas de medio metro repletas de adornos como barcos e infinidad de sombreros. Los diseños de Milena Canonero (diseñadora del vestuario de La naranja mecánica, Barri Lyndon o de la tercera entrega de El Padrino) seguro que optaran a alguna estatuilla este año. Al menos ya han despertado de la tumba la moda de la reina y seguramente veremos Maria Antonieta durante algun tiempo.
Para terminar, esta película despertó en Cannes y en proyecciones posteriores grandes abucheos y, a su vez, vítores y alabanzas así como voces de indiferencia. Otra cosa no tendra Sofía pero dota a sus obras de personalidad y las hace a su gusto. Como siempre, cuando algo se decanta hacia un lado de la balanza salen voces a favor y en contra. Es muy dificil tener a todo el mundo contento. Creo que pasará, como con sus anteriores films, que al cabo de un tiempo los recordamos por su globalidad, por la huella que dejan. Es una propuesta arriesgada y por eso para unos funciona y para otros no tanto. Cada uno que juzgue.
Web oficial: http://www.sonypicturesreleasing.es/movies/mariaantonieta/site/
Puntuación: 9/10